Santiago.-Asaltantes, consumidores de drogas y depravados sexuales han tomado el histórico parque Imbert de Santiago, como espacio para cometer sus fechorías.
Pese a estar ubicado en pleno casco urbano, el espacio recreativo levantado en honor al prócer José María Imbert, es refugio de la delincuencia.
El temor es tan grande que hasta las trabajadoras del departamento de limpieza de la alcaldía, que tiene a cargo barrer en el entorno del parque Imbert se niegan hacerlo ante el temor a ser acuchilladas o asaltadas o ser violadas sexualmente.
Dicen que en los últimos meses el lugar es compartido tanto por delincuentes dominicanos como de nacionalidad haitiana, que llegan al punto de masturbarse a plena luz del día para atemorizar a quienes caminan por el área.







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