El presidente de Bolivia, Evo Morales, denunció a sectores de la oposición de estar alentando un golpe de Estado, y dijo que no ordenará a las Fuerzas Armadas que “vayan a reprimir” el motín policial que se mantiene desde hace tres días en varias ciudades del país. “Los opositores buscan que saquemos a los militares para que haya muertos, pero no nos prestaremos a su juego”, señaló Morales en un acto público en la localidad minera de Corocoro.
Morales dijo que tiene informaciones de los servicios de inteligencia, incluso grabaciones de audio, que alertan sobre un plan subversivo que pasa por asesinar al ministro de Gobierno, Carlos Romero, responsable de las negociaciones que se realizaron con los amotinados. Según el presidente, este grupo opositor, al que no identificó, “usa a la Policía para ejecutar un golpe de Estado y matar al ministro de Gobierno”.







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