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lunes, 28 de mayo de 2012

Abuelas, madres por segunda vez



El sentimiento que despierta la maternidad no es comparable con ningún otro tipo de emoción. Una mujer puede lograr mérito profesional, conquistar todas las metas que se necesitan para sentirse “realizada”, pero la mayor realización llega el día en que nos convertimos en madres.
El Día de las Madres es una festividad que se celebra en diferentes partes del mundo, en América la mayoría  de los países lo hacen en mayo, pero en fechas distintas, por ejemplo, en nuestro país se hace el último domingo de mayo y en México el diez del mismo mes.
Pero a todo esto, el Día de las Madres todos regalan y le expresan a “mami” lo que sienten. ¿Las abuelas dónde quedan? Alguna vez nos hemos preguntado qué se siente ser abuela.
Cuando se es abuela se pasa a ser madre por segunda vez, esos seres tan consentidores y especiales para nosotros. A ver, quién no ama a su abuelita, y quiénes mejor que ellas para que nos cuenten qué se siente.
“No tiene comparación es algo indescriptible, no sé ni que decirte, cuando nació mi primera hija fue estupendo, pero cuado llego mi nieta fue otra sensación”, dice Esthervina Sánchez, ama de casa, madre de cuatro hijos y abuela en dos ocasiones.
“La vida me cambio por completo tuve mi primera hija a los 16 años y fui abuela a los 38, cuando se es madre tan temprano es fácil antes de los cuarenta ser abuela”, responde Sánchez entre risas mientras su rostro se ilumina con cada palabra.
Según se quejan los padres, las abuelitas son muy consentidoras, les encanta complacer y son más permisivas con los retoños de sus hijos que como fueron con ellos. ¿A qué se debe esto? ¿Por qué ustedes consienten tanto los nietos? “Bueno, porque los hijos son nuestra carne verdad, los nietos son el doble de la carne, eres tú al doble, el amor se multiplica, como dice una canción, es una experiencia religiosa”.
¿Qué sentiste cuando te dio la bendición por primera vez? “Dios, no sé qué decirte, si el mami fue lindo, el abuela fue un momento que tengo en mi cabeza y en mi corazón y no se borra”.
Los nietos vienen a llenar nuestra vida de alegría, verlos correr, jugar, es entonces cuando entiendo que valió la pena cualquier sacrificio, dolor o pena, ellos le dan otro color a mi vida.

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